Una moneda? Cien pesos señor? - Me dice el niño de las zapatillas rotas
Con molestia y desdicha extendí mi mano respondiendo a la petición.
El cuadro se repite nuevamente muy cerca. La escena ocurre en las vecinas mesas.
Más allá, abandonados sobre una mesa, dos panes mordidos duermen tranquilos. Tranquilos frente al a mirada de cuatro ojos cristalinos.
La mesera recoje las sobras, pero aquellos ojos se lo impiden.
Los labios hasta ahora cerrados, se separan y preguntan si pueden comer, lo que los viajeros anteriores han dejado.
La mesera me mira con ojos de complicidad, como buscando una respuesta.
Con mi cabeza asiento.
La mesera acepta la petición.
Los pequeños se abalanzan sobre el "alimento", en todo el día no han comido y ya marcan las 20. No alcanzan a completar el minuto con el festín.
Sus ropas están rotas y sucias. Sus rostros cubiertos por sombras de necesidad.
No se esmeran en tener modales no educación al comer. Eructando y anchando cuanto hay a su rededor. Pantalones manchados y camisetas sucias.
Se pusieron de pies, no respiraron ni pensaron y del lugar se marcharon.
Yo seguí comiendo.
Todos continuamos viviendo.
Ellos poco a poco muriendo.
Universo Paralelo
Algunos consideran que los universos paralelos son una concepción mental, en la que entran en juego la existencia de varios universos o realidades más o menos independientes. Hay quienes continuamente viven entre varios universos paralelos. Entre el negro y el blanco, el cielo y el infierno. Entre las 8 horas que hay que producir, las 8 para dormir y las 8 para soñar. Este universo será para las últimas ocho, y si puedo, para robarle horas al descanso y regalárselas a mis sueños...
Pan Duro
miércoles, 15 de agosto de 2007
Publicadas por
Alejandro Jopia
a las
3:30 p. m.
Etiquetas: ©Victor Barraza, cuento, mensaje, personal
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